El pasado 31 de diciembre de 2025, se iniciaba un nuevo capítulo en PETROPERU a través del Decreto de Urgencia 10-2025, mediante el cual se pretendía la “reorganización de PETROPERU” y sus activos principales, lo que llevo a que muchos afirmaran que este era el inicio del proceso de privatización.
Sin embargo, en los primeros tres (3) meses de este nuevo año, eventos internacionales como la guerra en Medio Oriente, así como la crisis energética nacional producto de la ruptura del gasoducto de Transportadora de Gas del Perú S.A. (TGP) han generado que el presidente Balcazar retroceda en los fines que buscaba este Decreto de Urgencia.
Diversos organismos sindicales, así como gremios de transportistas han ejercido presión en que el Gobierno Central rechace la posibilidad de una privatización, y muy por el contrario, continue realizando “inyecciones” de capital a PETROPERU, para que, con esto, pueda llegar a la liquidez necesaria para continuar con sus actividades ordinarias.
Lo anterior, sumada a una inexistente política de mediano y largo plazo para la reactivación del sector hidrocarburos, nos está llevando a tener que “inyectar” alrededor de USD 2,000 millones a PETROPERU, los cuales, no lograrían transformar a la empresa, sino que meramente servirían como un “Balón de Oxígeno”.
Por lo tanto, corresponde analizar ciertos puntos, que no se están discutiendo de forma suficientemente técnica en medios digitales y/o tradicionales:
- Con la cantidad de dinero que hoy pretenden “inyectar” a PETROPERU se podría iniciar y concluir todo el Gasoducto Sur Peruano, que llevaría el Gas Natural de Camisea al Nodo Energético del Sur (Valorizado en USD 1,900,000.00). Lo que generaría un sistema de respaldo frente a interrupciones en el ducto de TGP y permitiría el ingreso de nuevas centrales térmicas de gas natural, que hoy funcionan con diesel. Lo que beneficiaría de forma inmediata a todo el sistema eléctrico nacional.
- La inversión en el Gasoducto del Sur Peruano permitiría que el Estado deje de invertir S/ 167 millones, cada año, en la custodia de los activos y de la infraestructura que se dejó “en campo” del Gasoducto Sur Peruano, los cuales no ayudan a lograr una mayor “seguridad energética” ni generan valor alguno para la población del sur del país. Todo este dinero, hoy se desperdicia y podría ser utilizado para financiar colegios y hospitales.
- Nada de los USD 2,000 millones que se pretenden “inyectar” a PETROPERU está pensado en lograr una mayor “seguridad energética” o en “evitar la subida del precio de la gasolina”. Esto porque nuestro país es dependiente del mercado internacional, para la adquisición de combustibles, ante la carencia de una producción nacional de hidrocarburos que sea suficiente para atender las necesidades nacionales.
- Recientemente, PETROPERU que comprado 1 millón de barriles de petróleo de Venezuela, con los costos logísticos que esto implica para la importación hacia nuestro país, en lugar de promover la industria nacional, a través de la compra de hidrocarburos a los lotes petroleros nacionales, como son los de UNNA ENERGÍA entre otros, con quienes se tuvo que suspender la compra de hidrocarburos por los constantes incumplimientos de pago de PETROPERU. Lo que ha llevado a que se inicien acciones legales para la cobranza, afectando con esto el flujo de hidrocarburos a la Refinería de Talara.
- Finalmente, si bien PETROPERU acumula millonarias pérdidas, su sindicato de trabajadores exige que se le paguen “utilidades”, cuando lo único que hay es “perdida”. Esta falta de criterio, muestra la verdadera naturaleza de PETROPERU, como una fuente para el “saqueo” en lugar de una empresa estratégica.
Todo lo anterior, nos permite asegurar que llevar más dinero a PETROPERU, por parte de un Estado que no cuenta con una real política de promoción de la actividad de upstream en Hidrocarburos, únicamente generará inversiones ineficientes y antitécnicas, que en nada ayudarán a mejorar la situación energética del país.
Muy por el contrario, invertir en PETROPERU es sinónimo de “despilfarro” y “saqueo institucionalizado”, que evita que dichos recursos puedan ser utilizados para financiar infraestructura que sí genere un cambio en el país.
Frente a esa realidad, algunos sectores se han olvidado que el problema, no solo son los hidrocarburos, que necesita la Refinería de Talara para funcionar, sino también otros servicios y productos de primer nivel, dentro de los cuales, están los productos químicos que hoy se importan de India y otros países, y sin los cuales la Refinería de Talara no puede operar.
Justamente, dichos productos químicos también están teniendo incrementos sustantivos en sus precios, los cuales no se estabilizarán en el futuro próximo, dado que el riesgo de que se afecten más refinerías en medio oriente, hace que estos productos sean cada vez más escasos y costosos.
¿Qué significa esto? Que el incremento de precios en hidrocarburos y productos químicos que se necesitan para que PETROPERU pueda funcionar, solo está empezando y no se tiene una fecha a la vista en donde se vaya a detener, ya que no se sabe cuando se va a detener la guerra en medio oriente.
¿Es posible seguir pensando en privatizar PETROPERU en un escenario como el previamente narrado? Considero que no, literalmente, para un inversionista le saldría mucho más barato y eficiente, comprar solo los activos, y no así quedarse con la gestión de la empresa. Por lo tanto, antes que privatizar a PETROPERU, debemos de empezar a pensar en su inmediata liquidación, caso contrario, las “inyecciones” de fondos no van a terminar y la crisis en el sector hidrocarburos solo va a empeorar.
En conclusión, debemos de despertarnos del “sueño” de Privatizar a PETROPERU, para ver al sector de forma más amplia e integral. A efectos de lograr cambios estructurales que sí permitan desarrollar y promover las inversiones en el Upstream o Midstream (refinerías), a través de la libre competencia.
No tenemos más tiempo para tomar esta decisión, dado que los estudios y tipos de inversiones que se tienen que hacer para incentivar estos sectores, no se van a lograr en un periodo menor a 10 años. Por lo tanto, si consideramos que las reservas de Camisea solo alcanzarán una vida restante de 10 – 15 años, entonces, la urgencia por promover nuevas exploraciones y descubrir nuevas reservas, se tiene que dar en este gobierno.
Por ello, estas elecciones son de suma importancia, para nuestro futuro energético, quizá las más importantes en los últimos 30 años. Debemos despertar del “sueño” de que privatizando a PETROPERU se va a solucionar el sector hidrocarburos en el Perú, y tomar acción inmediata en proteger nuestro futuro energético, a través de una nueva política energética.
Bruno Fernando Vega Nuñez, Abogado Asociado y Líder del Área de Energía y Recursos Naturales de TYTL Abogados
