La tecnología se ha convertido en una herramienta trascendental para la generación de condiciones de competitividad, por lo que es importante que el Perú no se quede atrás en su desarrollo.
Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el desarrollo de tecnología digital tendría un rol importante en alcanzar el 70% de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
En el caso peruano, si bien se ha podido observar una tendencia positiva en la reducción de la brecha digital, existen en cartera muy pocos proyectos públicos de innovación tecnológica, a pesar del impacto positivo que estos suponen para la sociedad.
Esto se hace aún más notorio si se observan los resultados del Índice Mundial de Innovación 2025 de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), que posiciona al Perú en el 80.º puesto a nivel mundial; en el 23.º puesto entre las 36 economías del grupo de países de ingresos medianos altos, y en el 8.º puesto entre los países de la región Latinoamérica y Caribe, ocupando una posición inferior comparada con la del ranking del año 2020.
Ahora bien, si se analizan las opciones de inversión que promociona el Estado peruano, existen algunas alternativas especialmente atractivas para atender este tipo de proyectos, como lo son las Asociaciones Público-Privadas (APP) y las Obras por Impuesto (OxI).
Sin embargo, debe notarse que se están empezando a formular proyectos ambiciosos en materia de innovación tecnológica y gobierno digital en OxI, lo cual obliga a considerar en el Invierte.pe metodologías modernas de gestión de proyectos (como es el caso de las ágiles) que faciliten la priorización de este tipo de proyectos, considerando el impacto que suponen para la sociedad.
Ahora bien en el Sistema Nacional de Programación Multianual y Gestión de Inversiones – Invierte.pe (del que depende la priorización de estos proyectos), si bien no hay mención expresa del uso de metodologías ágiles (lo cual sería preferible) no se cierra la posibilidad de que se generen este tipo de proyectos, puesto que la propia Guía General para la Identificación, Formulación y Evaluación de Proyectos de Inversión del Ministerio de Economía y Finanzas (2024, página 99) considera necesario distinguir entre acciones secuenciales y acciones que puedan efectuarse de forma paralela, para establecer la ruta crítica de los proyectos.
Efectivamente, en el caso del desarrollo de software, por ejemplo, resulta por mucho preferible el estructurar estos proyectos bajo metodologías ágiles, por su flexibilidad y adaptabilidad, ya que este tipo de proyectos tiende a depender mucho de la retroalimentación de los usuarios (cliente final), algo que no se puede ver en metodologías tradicionales cascada donde cada uno de los aspectos del proyecto debe estar ya aprobado en un expediente técnico.
También es importante señalar que hoy en día se están empezando a implementar metodologías híbridas en gestión de proyectos tecnológicos, que incluyen tanto procesos tradicionales cascada, como procesos ágiles, para diseñar proyectos que tengan una estructura y planeamiento detallados, que además sean flexibles y generen espacios para la retroalimentación.
Esto significa que por más que el Invierte.pe exija la existencia de una secuencia (ruta crítica) para la planificación del proyecto, no es impedimento para implementar metodologías ágiles o incluso metodologías híbridas, que permitan una ejecución óptima del proyecto. Por ello, no es necesario esperar a que los funcionarios de Invierte.pe formulen proyectos tecnológicos con estas consideraciones, ya que la norma de OxI permite la presentación de Iniciativas Privadas que se encuentren alineadas a las disposiciones de Invierte.pe.
Entonces, desde el lado del sector privado, resulta importante que se encuentren nuevas fórmulas que permitan acercar a Perú a la madurez tecnológica, sin perder de vista la rentabilidad de cada proyecto, y sin olvidar la importancia de mitigar posibles riesgos regulatorios, para asegurar un uso adecuado de recursos.
Por otro lado, desde el sector público, es importante:
- Modernizar Invierte.pe para detallar el uso de metodologías ágiles e híbridas,
- Priorizar proyectos de innovación tecnológica, y finalmente,
- Diversificar la cartera de proyectos de iniciativa pública para generar mayor desarrollo tecnológico.
En vista pues, de que en el mundo se encuentra transitando la “cuarta revolución industrial”, el Perú no debe quedarse atrás, la innovación tecnológica es una fuente importante de crecimiento económico, y se debe tomar provecho de ello para ejecutar proyectos de inversión que sean sostenibles, rentables y eficientes.
Narem Roel Gauto, Abogado Asociado del Área de Infraestructura y Promoción de Inversiones Público – Privadas de TYTL Abogados
